Antonio de la Calancha. CRONICA MORALIZADA DEL ORDEN DE SAN AGUSTÍN EN EL PERÚ. TOMO 3


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Antonio de la Calancha. CRONICA MORALIZADA DEL ORDEN DE SAN AGUSTÍN EN EL PERÚ. TOMO 3
Антонио де ла Каланча. Моральная хроника Ордена Святого Августина в Перу. Том 3.

CAPÍTULO VI EN QUE SE PROSIGUE LO MISMO; I COMO SE QUITO ESTA ACION A LOS ENCOMENDEROS, I LAS LIMITACIONES CON QUE SE DAVAN LAS DOTRINAS A LOS CLERIGOS Los encomenderos no trataron de siquiera rezarles las oraciones, o porque les parecía que un señor de vasallos parecería Sacristán, o porque todos andavan en las guerras civiles. Avía unos araganes vagabundos, que ni por leales huían de los traydores, ni por buenos se escusavan de las guerras, onbres para nada, que se alquilavan recibiendo de algunos encomenderos paga, para decir la dotrina dos o tres semanas a sus Indios, i bautizavan qual o qual recién nacido contra la voluntad de padres, que como no eran Cristianos no respetavan este sacramento, i ellos lo administravan tan al desgayre, i como juego de niños, que los Indios lo admitían por lavatorio, como el de su Gentilidad, i no como sacramento de efecto superior, i eran todos ellos ocho, o diez onbres de vida licenciosa, acomodados al proprio deleyte, i enemigos de todo trabajo. Monos de lo Eclesiástico, que aziendo visajes de rezar la dotrina, los buscó el demonio para desautorizarla, pues enseñavan con nonbre de Cristianos las oraciones que rezavan como ciegos, sirviendo por paga, i no devoción, aziendo Cristianos lo que no cometían Gentiles; era merced de Dios que no paravan mucho en los pueblos, llamavan a éstos los Indios, que más autorizado nonbre les pusieron en los llanos Calpistes, i otros de la sierra Sayapayac, que es lo mesmo que decir, el que está parado, cuydando de lo que el otro le manda, porque decían las quatro oraciones parados en idioma Castellano, que ni los Indios entendían, ni era más que si en Roma cantase uno en lengua de Indios el rezar a estos Indios en lengua Castellana, o ablar con un sordo, o repetir axiomas de Aristóteles a un aldeano. I dado que lo entendieran, en tan breves días no pudieran tomar de memoria las cláusulas del Pater noster. El nonbre que vulgarmente todos los Indios davan a éstos, era llamarlos Bixaraicos, nonbre que es difinición propria de sus costunbres, pues es lo mesmo que decir, los que solos tienen por su Dios el vientre, género de gente que anatematiza san Pablo. Los Indios les acomodaron el nombre conforme a sus obras, pues sólo tratavan de comer, i bever, ellos se intitulavan dotrineros, porque decían la dotrina, i de aquí les quedó a los Indios el llamar a sus Curas Padres dotrineros, porque les començaron a enseñar la dotrina para catequizarlos. Tuvo noticia el

2 Enperador, de que los encomenderos obligados a dotrinarlos, no tratavan de azerlo, sino de sus guerras, o codicias. I supo los daños que azía este diabólico género de dotrineros Sayapayos o Bijaraicos, que destruían quando rezavan. I enbió una cédula, i capítulo de carta, que a la letra decía así: Porque tengo información, que teniendo los Castellanos las encomiendas de Indios, con cargo de dotrinarios i enseñarlos la Fe Católica, no lo avían echo, a cuya causa se estavan en su infidlidad, sin ninguna luz de Fe. Por lo qual los encomenderos son obligados a restituir los frutos que an llevado, porque el origen destas encomiendas fue representando sienpre el bien de los Indios para que fuesen dotrinados en las cosas de la Fe, i para que ningún agravio recibiesen, i es cargo anejo a la encomienda, de tal manera, que no le cunpliendo, demás de la restitución de los frutos llevados, es legítima causa para privarlos de las encomiendas. Por lo qual mando, que se tenga gran cuydado en saber, si los encomenderos cunplen con la obligación que tienen, i constando acerca de lo dicho, no cunplen con lo que son obligados, se proceda contra ellos por todo rigor de derecho, í ésta sea la causa legítima para privarlos de los Indios, i para azerlos restituir las rentas que ayan llevado después de la notificación desta orden, i lo que desta condenación se sacare, se gaste en la conversión de los Indios. Quán perjudiciales fuesen estos Españoles alquilados, o estos dotrinantes introducidos, agentes de los encomenderos, i familiares del demonio, ocupados en comer, i sólo atentos a su disolución, nos dirá la santa Sínodo i Concilio del Perú del año de 1567, que en Capítulo 85, dice así (aunque en el Concilio inpreso está la sustancia desto, por estar recopilado): Aunque por la falta que asta aora a avído de Sacerdotes, se a permitido, que algunos seculares ayan enseñado a los Indios los artículos de la Fe, i oraciones que comúnmente a los Cristianos enseñan en la Iglesia. A parecido que de aquí adelante no se dé lugar a esto, porque aora al principio no acontezca por ignorancia senbrar algunos errores, que después con mucha dificultad se ayan de desarraygar, por tanto manda esta santa Sínodo a todos los Visitadores i Vicarios, que de aquí adelante ninguno dellos dé licencia a seglar alguno debajo de socolor de qualquier licencia que tenga que lo pueda azer. I qualquier Español que de aquí adelante se atreviere a enseñar lo susodicho en algún pueblo sin licencia particular ín scriptis del Diocesano, o de la persona a quien cometiere sus vezes en esto, sea descomulgado por descomunión mayor. Luego pone el Concilio fuera de la descomunión penas pecuniarias, i la rigurosa información que avía

3 de azer el Diocesano de la vida, costunbres i egenplo del a quien tal vez se le diese licencia, i con cláusulas muchas expresa, que ni sea agente del señor de la encomienda, ni tenga eredad, ni ganado. I acaba diciendo: Porque no parezca que enseña la Fe, o principio della por codicia tenporal, i por otros inconvenientes que solían suceder. Destruida esta gente que tantos daños izo, se proveían los Beneficios, i nonbrava los Curas cada encomendero en los pueblos, i a los Indios de su encomienda, i en los que eran del Rey, i estavan en su Corona, nonbravan las Justicias Reales llamando Religiosos a quien los cometían, i a falta dellos, a Clérigos, a quienes por limitado tienpo señalavan, sin que a ninguno se le diese en propriedad, sino solos a los Religiosos, en conformidad de la instrución que el Enperador dio al Marqués don Francisco Pirarro, como consta de la forma que dexamos dicha de sus provisiones, i del no dárseles a los Clérigos en propriedad, sino por tienpo limitado, diré luego. Informado el Consejo por los Obispos, de que se les quitava su juridición, nonbrando los encomenderos a los Curas Clérigos, deviéndolos nonbrar los Obispos. Mandó el Rey que los encomenderos no nombrasen Clérigos, ni dotrinantes seculares en los pueblos de su encomienda, sino que los Obispos nonbrasen Curas, excluyendo deste privilegio a otros que los Obispos, en cuya conformidad ordenó el santo Concilio Limense de 1567, capítulo quinto, el siguiente decreto: El oficio de los Obispos es i fue sienpre conforme a los sagrados Cánones, i aora el santo Concilio Tridentino lo refiere, el proveer los Curas en las Iglesias de sus súbditos ser de los Obispos, i la Magestad del Rey por sus cédulas i sobrecédulas a mandado a sus Governadores i Presidentes guardarlo así. Por tanto esta santa Sínodo a todas las personas manda so pena de descomunión mayor latae sententiae, en la qual incurra, i desde luego le declara aver incurrido, el que lo contrario íziere, para que ningún encomendero, ni otra persona alguna ponga ni quite Sacerdotes en los Indios, por sí ni por interpuesta persona. I debajo de la mesma pena, i suspensión de oficio por un año, manda a todos los Sacerdotes, que sin mandamiento o provisión del Obispo, o de la persona a quien lo cometiere, no sea osado a aceptar dotrína alguna. I amonesta a los ilustres Governadores, Audiencias, i demás Juezes Reales, no den lugar, que la cédula que la Magestad Real dio sobre esto, nadie la quebrante. Sólo les quedó a los encomenderos el pagar de lo primero de los tributos perpetuamente los Sínodos, en el qual decreto no se conpreendían los dotrinantes Religiosos por la Bula del Papa Adriano, a petición del Enperador como veremos. Sólo

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One Response to “Antonio de la Calancha. CRONICA MORALIZADA DEL ORDEN DE SAN AGUSTÍN EN EL PERÚ. TOMO 3”

  1. jorge Среда, Май 26, 2010 at 16:44 #

    buenas como podria bajar los libros completos o debo de copiarlos por paginas por favor les agradeceria una respuesta rapida por que este portal era lo que estube busacndo hace mucho tiempo agradesco vuestros aportes por que muchos de estos libros osn dificiles de encontrar en peru

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